jueves, 19 de julio de 2007

Adiós a un grande...


Dicen que cuando se nos va un gran tipo, residirá en la memoria de todos y cada uno hasta la eternidad. Algunos podrán decir que lo mejor que podría haberle pasado a Roberto Fontanarrosa era descansar de una vez por todas y dar por tierra con la incansable lucha que mantenía con su enfermedad terminal. Pero para los amantes de su humor, de su verborragia y sus escritos del fútbol, la noticia nos sucumbe hasta el fondo de nuestras almas y nos dolerá seguramente por mucho tiempo.

Tenía 62 años pero para muchos fue eterno, un verdadero símbolo de la literatura nuestra. Nació en la ciudad de Rosario y murió también allí, algo que deseó durante toda su vida. Su amor por la pelota lo catapultó al rincón selecto de quienes hicieron verdaderamente grande a la cultura nacional. Más allá de sus banderas futbolísticas o sus ideologías, habrá que impartir el más sincero respeto para un guerrero que se nos fue. Guerrero por sus gustos futbolísticos. Por su amor incondicional al trabajo y por lo bien que lo hacía. Y, fundamentalmente, por haber peleado en una batalla cuyo final lo enaltece aún más en una vida plagada de triunfos.

Fuente: Ticespor

1 comentario:

Juventud Dor Jadash dijo...

Un homenaje a este grande. Gracias maestro!