Con C de comienzo, por Iair Feierstein
Sólo faltan diez minutos para que sean las doce de la noche del sábado y los jóvenes ya coparon la intersección de las avenidas Scalabrini Ortiz y Corrientes. La cuadra de la pizzería por excelencia del barrio de Villa Crespo, Imperio, se encuentra repleta de grupos de amigos que se disponen a comenzar sus salidas. “Es nuestro punto de encuentro”, asegura Matías, quien saca las llaves de su auto, mientras sus compañeros deciden qué hacer.
La esquina de “C y C”, como le dicen los chicos del barrio, ya que, hasta 1983, Scalabrini Ortiz llevaba el nombre de Canning, es el lugar en el que todos los jóvenes empiezan sus noches. Muchos de ellos se conocen porque son habitues de la zona y porque se cruzan cada fin de semana.
Uno de los boliches más concurridos de la zona, La embajada, abre sus puertas poco después de la una de la mañana. Al instante, comienzan a entrar los jóvenes abrigados que hacen la cola desde temprano. “Lo bueno del lugar es que la música es variada y que es muy grande. Tiene dos pistas distintas y la entrada es barata”, dice un empleado del boliche, que prefiere no revelan su nombre. Mientras tanto, la famosa esquina de Villa Crespo se va vaciando de gente.
A cinco cuadras de La embajada, está el Café Francés, otra alternativa que eligen los jóvenes que se reúnen en Scalabrini Ortiz y Corrientes. Una gran cantidad de parejas e incluso gente que roza los treinta puede verse en este barcito.
Cuando el reloj marca las dos de la mañana, queda poca gente en la intersección de las dos avenidas. La mayoría de los adolescentes que se juntaron en esa esquina ya eligieron otro lugar para continuar con su codiciado sábado a la noche. Ya no se ven cuadras repletas de autos, ni se escucha el ruido de los gritos y charlas de los grupos de amigos. La esquina de C y C se va silenciando, mientras se prepara para la próxima noche de fiesta y color.
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jueves, 27 de septiembre de 2007
martes, 29 de mayo de 2007
Villa Crespo se visitió de fiesta
Atlanta reinaguró su sede social. MQUL estuvo allí y te cuenta todo lo que pasó. Dos perlitas: fotos exclusivas con Wainraich y Telerman.
Un pabellón decorado con banderas de la Ciudad, de Argentina y del equipo de fútbol Atlanta, fue el lugar en el que se reunieron miles de vecinos el pasado domingo. La gente de Villa Crespo tuvo su gran fiesta, en la que se reinauguró la sede del club del barrio por excelencia, luego de dieciséis años de abandono.
“Cada día te quiero más”, coreaban los hinchas del bohemio, emocionados y satisfechos luego de tanto esfuerzo, con bombos, platillos. El azul y amarrillo invadió el terreno cedido por el gobierno de la ciudad y ubicado en Humboldt al 540.

Desde familias del barrio hasta barra bravas de Atlanta, pasando por gente mayor que vio nacer al club y padres con sus niños en brazos, estuvieron en la fiesta. Tampoco faltaron los cantitos y chiflidos contra el clásico rival, Chacarita, a la hora de recordar quién se quedó en el barrio y quién se debió mudar.
El Jefe de gobierno y candidato en las elecciones del tres de junio Jorge Telerman vistió la camiseta del bohemio y recibió aplausos de agradecimiento. Los terrenos, en los cuales funcionará la sede social, fueron comprados por el Gobierno de la Ciudad y cedidos al club de Villa Crespo en diciembre del año pasado. “Gracias Telerman”, se leía en los carteles del barrio y en las banderas dentro de la nueva sede.
Un escenario montado para la ocasión, una banda musical y la conducción de Sebastián Wainraich y Cayetano, dos famosos hinchas de Atlanta, completaron la celebración, que comenzó poco antes de las cuatro de la tarde y culminó dos horas después. “Es imposible expresar la alegría que siento en este momento”, dijo Wainraich, quien también lució su remera azul y amarrilla.
Los carteles de “No pasar. Obra en construcción” estaban por todos lados. Atlanta ya recuperó su sede social. Queda por delante un largo camino para la reconstrucción de este valioso espacio, que sólo se podrá llevar a cabo con la pasión y el compromiso que mostró el domingo su gente.
Un pabellón decorado con banderas de la Ciudad, de Argentina y del equipo de fútbol Atlanta, fue el lugar en el que se reunieron miles de vecinos el pasado domingo. La gente de Villa Crespo tuvo su gran fiesta, en la que se reinauguró la sede del club del barrio por excelencia, luego de dieciséis años de abandono.
“Cada día te quiero más”, coreaban los hinchas del bohemio, emocionados y satisfechos luego de tanto esfuerzo, con bombos, platillos. El azul y amarrillo invadió el terreno cedido por el gobierno de la ciudad y ubicado en Humboldt al 540.
Desde familias del barrio hasta barra bravas de Atlanta, pasando por gente mayor que vio nacer al club y padres con sus niños en brazos, estuvieron en la fiesta. Tampoco faltaron los cantitos y chiflidos contra el clásico rival, Chacarita, a la hora de recordar quién se quedó en el barrio y quién se debió mudar.
El Jefe de gobierno y candidato en las elecciones del tres de junio Jorge Telerman vistió la camiseta del bohemio y recibió aplausos de agradecimiento. Los terrenos, en los cuales funcionará la sede social, fueron comprados por el Gobierno de la Ciudad y cedidos al club de Villa Crespo en diciembre del año pasado. “Gracias Telerman”, se leía en los carteles del barrio y en las banderas dentro de la nueva sede.
Los carteles de “No pasar. Obra en construcción” estaban por todos lados. Atlanta ya recuperó su sede social. Queda por delante un largo camino para la reconstrucción de este valioso espacio, que sólo se podrá llevar a cabo con la pasión y el compromiso que mostró el domingo su gente.
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